El regreso más deseado
El Club Bàsquet Bon Pastor vuelve a la actividad seis años después. El baloncesto ha sido la seña de identidad del barrio desde 1945.
No todo ha sido, sin embargo, un camino de rosa. En 2005 la historia del club parecía llegar a su fin por falta de recursos económicos. Ha sido el Pla de Barris y la Federació Catalana de Basquetbol los que han conseguido devolver el baloncesto al Bon Pastor.
Los años 70 y 80: constitución del club y auge del baloncesto en Bon Pastor
Los primeros equipos del barrio estuvieron vinculados a la iglesia, concretamente a la Joventut Obrera Cristiana (JOC), en los años 60. En aquella época, los campeonatos no disponían de una organización concreta. No existía el registro de los jugadores y los partidos se disputaban como si fueran amistosos.
En la década de los 70, el primer equipo de la JOC se apuntó a la liga de la Obra Atlética Recreativa, una competición grande y reglamentada, alternativa a la liga de la federación catalana. El baloncesto escolar, por su parte, disputaban los torneos del Consell Escolar de Barcelona.
No fue hasta el 12 de setiembre de 1979 que se redactó el acta de constitución del Club Bàsquet Bon Pastor. La causa fue la regularización y la promoción del registro de entidades que llevó a cabo la federación catalana.
Primer acta oficial del Club Bàsquet Bon Pastor
La década de los 80 corresponde a la etapa dorada del baloncesto en el barrio. El CB Bon Pastor crecía progresivamente y la afición por el deporte era cada vez más común entre los jóvenes. El equipo jugaba sus partidos en el antiguo campo situado donde ahora se emplaza la biblioteca, una cancha donde cada día y a todas horas había ambiente. “Yo tenía las llaves de la pista y era salir del colegio, comer, hacer los deberes y pasar toda la tarde allí jugando al baloncesto. Cuando yo no podía ir me llamaba cualquier chaval del barrio y le tiraba las llaves por el balcón. En ese campo siempre había gente, ya fuera entrenando o jugando, un hecho que ahora es impensable que vuelva a suceder, la vida ha cambiado mucho”, comenta un Carles Padrós nostálgico con los tiempos de antaño. Razón no le falta ya que el barrio dispone hoy de dos canchas abiertas al público, además de un colegio con más pistas, pero la afluencia de gente joven es escasa. Al baloncesto se juega hoy en la escuela y poco más. La fiebre por este deporte que tenía Bon Pastor en los años 80 tan solo se conserva en la memoria de los que en su momento destrozaban sus bambas Converse en el cemento del campo viejo.
El baloncesto callejero en Bon Pastor, una práctica que se ha perdido con el tiempo
La AE Bon Pastor (1986-1995)
En 1986 la entidad se fusionó con el Casino de l’Aliança de Poblenou y pasó a denominarse Associació Esportiva Bon Pastor, lo que derivó en una pérdida de identificación del club. Dentro de esta agrupación deportiva se encontraba Josep Sánchez, una persona con poder e influencias que consiguió que el nuevo equipo dispusiera del polideportivo a un precio muy reducido. Los jugadores del Casino tenían mucho más nivel que los demás y el primer equipo quedó en manos de muchos foráneos a excepción de dos del antiguo CB Bon Pastor, lo que causó cierta crispación entre los jugadores, totalmente disconformes con cederles el puesto a otros que acababan de llegar. Tal es así que formaron una escisión bajo el nombre de CB Bon Pastor y disputaban sus encuentros en Tercera Catalana, mientras que los otros ocupaban buenas posiciones en Primera Catalana.
Las relaciones entre los dos conjuntos cada vez eran más fructíferas y la temporada 89-90 será recordada por todos como la mejor de la historia: la AE Bon Pastor ascendió de forma aplastante a Primera Catalana con tan solo cuatro partidos perdidos. “Si aquel año en vez de estar en Segunda hubiéramos estado en Primera, apuesto a que hubiéramos subido a Liga Nacional EBA. Teníamos un gran equipo” recuerda Padrós, componente de aquel bloque, como si fuera su espinita clavada. Ese mismo año se logró una gesta en categoría femenina, donde el equipo infantil venció a la selección catalana durante el partido de la fiesta mayor en un campo viejo a rebosar.
En 1990 el Casino de la Aliança se desvinculó y sin el poder de Josep Sánchez el club tuvo que dejar el polideportivo dos años después ya que no se lo podía costear. Ese mismo año el campo viejo se derrumbó y allí se construyó un pàrking. Esta pérdida marcó la vida baloncestística del Bon Pastor ya que la práctica dejaba de ser callejera y se llevaba a cabo exclusivamente en el colegio, por lo que uno tenía que estar en un equipo.
El nombre de AE Bon Pastor se mantuvo hasta 1995, año en el que volvió a reconvertirse en el Club Bàsquet Bon Pastor como único club de la barriada. Las categorías inferiores a junior las gestionaba la escuela, mientras que los seniors se autogestionaban. El año 1999 se llegó a un acuerdo para unirse todos en uno ya que los de edad más avanzada pagaban mucho dinero, ejecutaban las tareas federativas y eran entrenadores de los más pequeños de manera gratuita.
Camiseta de la AE Bon Pastor en la temporada 1994-95
CB Bon Pastor...¿hasta cuándo?
En la temporada 2004-2005 tan solo quedaban dos equipos del CB Bon Pastor, un infantil y un cadete. Fue el último curso del club por culpa de las obras del patio del colegio y la falta de espacio en el polideportivo para entrenar y jugar.
La entidad permaneció aletargada en los registros de la federación catalana “por si se diera el caso de volver, ya que el refundar de nuevo un club exige una tramitación mucho más densa” afirma Carles Padrós. Desde 2006 hasta ahora el deporte tan solo se ha practicado de forma reglamentada y organizada en la Escola Bon Pastor, con sus equipos inscritos en los campeonatos del Consell Escolar de Barcelona.
Todo cambió el pasado mes de mayo. Un proyecto conjunto del Pla de Barris y de la Federació Catalana de Basquetbol para que ningún barrio se quede sin baloncesto ha rescatado al equipo. “Bon Pastor es una barriada donde este deporte se ha vivido siempre a flor de piel, ha tenido equipos punteros y reconocidos a nivel de Barcelona, además de haber sido cantera de algunos jugadores que han llegado lejos como Santi Abad”, postula Jordi Ivorra, una de las cabezas visibles del proyecto. Tanto el Pla de Barris como la federación han invertido para remodelar el patio del colegio. Las cuotas se han rebajado en más de un 50% para promocionar la asistencia de niños y permitir que el Club Bàsquet Bon Pastor pueda independizarse de la escuela.
El proyecto de volver a contagiar la fiebre del baloncesto es ambicioso. Los entrenadores son jóvenes y están ilusionados. El número de jugadores va en aumento. El proyecto que ahora arranca tiene una vida de dos años. Este es el plazo que hay para consolidar el proyecto. Si no se consigue, nadie sabe si volverán las ayudas públicas. “Todo se andará”, indican los responsables cuando les preguntas. Es una incógnita y un futuro incierto que tan solo el tiempo sabrá responder. De momento, toca disfrutar de nuevo del básquet en Bon Pastor.




